sábado, 5 de mayo de 2012

Vidas de `chat´

Sobre el chat hay tantas historias como usuarios. La de la periodista Merche Rodríguez se antoja curiosa por su análisis sobre dos años y medio 'enganchada' a conversaciones que encontraba en todo tipo de foros -desde los de amistad a los de citas o los de sexo-. Primero con la curiosidad de saber más sobre su dinámica, durante unos meses "completamente adicta" y finalmente investigando las motivaciones de muchos usuarios "para querer buscar amigos o relaciones en lo virtual y casi nunca dar el paso en lo real".
"A mi no me da vergüenza decir que he conocido a amigos por Internet o hacerlo si conociera a una pareja. Pero aún es un tema tabú que se ve como algo 'friki'", afirma la autora de 'Colgados ;-)
Internet, agrega, es un reflejo de la sociedad y la situación económica también se nota en la comunicación mediante pantallas. "La crisis se nota en el chat. Al principio no había tanta gente en paro como al final [de sus dos años y medio de investigación]. Se convierte en una válvula de escape. Una persona con una actividad normal y corriente, con su día ocupado, se encuentra de pronto con ocho horas al día que no sabe cómo llenar. Y así, cada vez había más gente en el chat", dice.
Algo parecido le pasó a ella. En 2008 cuando, entre problemas de salud y el acecho de la crisis, se sentó ante el ordenador y tecleó en un buscador la palabra 'chat'. "Los había probado 10 años antes. Y cuando empecé a usarlos me llamaba la atención que hay mucha gente que dice que quiere conocer a otra gente, pero al final se quedan tras la pantalla. Hay quien los usa como evasión o refugio, ocultos tras el anonimato", cuenta. De hecho, conoció y entrevistó a usuarios que llevan dobles vidas y que viven "enganchados".
Tuvo que aprender a expresarse en ese universo, donde desenvolverse con un lenguaje respetuoso con las normas gramaticales y ortográficas llevó a que otros usuarios la trataran de "modosita" o se mofaban porque era "demasiado educada". Aprendió que la ironía es complicada "cuando no ves y no escuchas" y que hay gente que afronta en soledad "problemas importantísimos".
En la andadura de la investigación para el libro se propuso hacer una amiga "real". Lo logró, aunque ya no mantienen el vínculo de cercanía que llegó a unirles, como pasa tantas veces fuera de lo virtual. En Internet fue una mujer de 50, otras de 19, a veces una recién casada de 33, otras un hombre muy caballeroso o bien descarado "buscando sólo un polvo", enumera. "Probé tipos de usuarios que había estado observando. Y me pasó una vez que hice un contacto con hombre que resultó ser mujer y que buscaba así dar el primer paso para una relación", señala.