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sábado, 14 de abril de 2012

Los Babuinos saben `leer´




Los monos también saben 'leer', al menos en el sentido de que son capaces de reconocer la diferencia entre una palabra escrita y una secuencia de letras sin sentido. Así lo ha demostrado un equipo de investigadores franceses en un experimento recién publicado en el último número de la revista 'Science'.


Los científicos, del Centre National de la Recherche (CNRS) de Francia, trabajaron con un grupo de monos babuinos ('Papio papio') y constataron que los simios distinguían entre alineaciones de cuatro letras que eran palabras en inglés y otros grupos de letras dispuestas al azar que no tenían significado alguno.


Los investigadores trabajaron con un grupo de babuinos alojados en un recinto vallado y al aire libre. El área incluía varias cabinas donde los simios podían entrar cuando querían. En esas cajas había ordenadores con pantallas táctiles preparadas para llevar a cabo el experimento.


Las pantallas mostraban a los monos secuencias de cuatro letras. Los animales tenían que decidir si esa serie de letras, escritas en mayúsculas, formaban una palabra o no y demostrar su elección pulsando uno de los dos símbolos de color que aparecían posteriormente en la pantalla táctil: uno para señalar que lo que veían era una palabra y otro para indicar que no. Si acertaban la respuesta correcta, los monos recibían una golosina como recompensa.


Durante un mes y medio, los babuinos aprendieron a discriminar docenas de palabras inglesas de cuatro letras como WIND (viento), DONE (hecho), LAND (tierra) o THEM (ellos), de entre 7.000 falsas palabras de cuatro letras que se les mostraron como DRAN, LONS, TELK O VIRT. El porcentaje de acierto fue del 75%.


El experimento sugiere que cuando los humanos leemos, estamos «empleando parcialmente una antigua habilidad, anterior a la evolución de nuestra propia especie», según concluyen los autores del trabajo.

jueves, 15 de marzo de 2012

El misterioso 'sapiens' primitivo que vivió en China


Unos seres humanos modernos, pero con rasgos muy primitivos, habitaron hace entre 14.500 y 11.000 años en el suroeste de China, compartiendo espacio y tiempo con nuestra propia especie. Son la 'gente ciervo rojo' (red-deer, en inglés), de la que hasta ahora no se tenía noticia y cuyos fósiles, aún rodeados de muchos misterios, han sido presentados en la publicación científica PLoS ONE.
Los restos, según explican sus descubridores, son fragmentos del esqueleto de cuatro individuos diferentes y fueron encontrados en dos yacimientos distintos: en Longlin (provincia de Guangzi) y en Maludong (provincia de Yunna), ambos en la misma zona del sur del país.
Hasta ahora, nada similar se había encontrado en Asia, recuerdan los investigadores chinos y australianos que, bajo la dirección de Darren Curnoe (de la Universidad de Nueva Gales del Sur). Los humanos más parecidos a éstos son, como publican en su artículo, los que se han encontrado en Nigeria o Sudáfrica, pero de una antigüedad mucho mayor, más de 100.000 años.
Cráneo de Longlin (China). |Darren Curnoe
Cráneo de Longlin (China). |Darren Curnoe
¿Qué hacían entonces en China estos humanos 'ciervo rojo' (nombre que deben a la Cueva en la que se hallaron y a la cantidad de restos de este animal que se encontraron)? "Existe dos opciones: la primera, que sean un linaje evolutivo nuevo, quizás diferente de los 'Homo sapiens'; y la segunda que sean los representantes de una muy temprana, y desconocida hasta ahora, salida de África de los humanos modernos, una población que pudo no contribuir genéticamente a la gente que vive hoy", explica Curnoe a ELMUNDO.es.

Nueva salida de África

Si la segunda hipótesis fuera acertada, significaría, según el investigador australiano, que había una gran diversidad de poblaciones humanas en África antes de su dispersión por Eurasia, hace unos 80.000 años. "Este grupo pudo interactuar de una forma muy limitada, sin dejar huella", añade.
De momento, los investigadores, aunque lo han intentado, no han podido extraer ADN de los huesos para poder probar sus parentescos. Hasta que no lo consigan, y siguen en ello, reconocen que no podrán saber si estos humanos tuvieron alguna relación con los denosivanos, una especie encontrada en Siberia de la que sólo se tiene el ADN, o con otras especies.
Poco se sabe de cómo era el comportamiento de estos arcaicos 'sapiens' asiáticos. Se sabe que vivieron al final de la Edad de Hielo ysobrevivieron al Último Máximo Glaciar, uno de los periodos climáticos más fríos, hace entre 15.000 y 11.000 años, un periodo de transición del Pleistoceno al Holoceno, con cambios en el clima que propiciaron en las comunidades.
"Fue entonces cuando desapareció la mega-fauna de muchos lugares, incluso los ciervos rojos gigantes que explotaban estos humanos de la Red Deer Cave. Sabemos que les gustaba el sabor del venado, porque hay evidencias de que lo cocinaban", comenta Curnoe.
Excavación Maludong en 2008. | Darren Curnoe
Excavación Maludong en 2008. | Darren Curnoe
Al mismo tiempo, los 'Homo sapiens' modernos empezaban ya a fabricar las primeras cerámicas para almacenar alimentos y a cultivar arroz salvaje, los primeros pasos hacia la agricultura y la ganadería que inició el Neolítico. Por ahora, no se sabe si ambos grupos llegaron a interactuar o a competir por los recursos.

martes, 13 de diciembre de 2011

PEZ CAMiNANTE


El ejemplar de 'lungfish', utilizado en el estudio, caminando. | PNAS

La conquista de la tierra por parte de los primeros seres vivos, acuáticos, que habitaron en el planeta fue un paso fundamental en la historia de la biología en el que aún faltan algunos eslabones por descubrir. Uno de ellos podrían ser los peces pulmonados africanos o 'lungfish', de la especie 'Protopterus annectens', que son capaces de levantar su cuerpo del fondo del fango con sus dos finos miembros pélvicos y caminar.
Así lo cree un equipo de investigadores de la Universidad de Chicago, que han estudiado a fondo la fisonomía y el comportamiento de este 'lungfish' y han comprobado que sus finos miembros no sólo les ayudan a levantar el cuerpo, sino también a propulsarse hacia adelante.
Estas características se atribuían hasta ahora a los tetrápodos más primitivos, los primeros en tener patas para caminar y adaptarse a la vida terrestre. Es más, puede que rastros fosilizados atribuidos a estos animales fueran hechos, realmente, por antepasados de los actuales 'lungfish'.
"En algunos de estos rastros, los animales alternaron sus miembros, lo que sugería que los hicieron tetrápodos que caminaban sobre un suelo sólido, pero ahora vemos animales acuáticos con morfologías muy diferentes que pudieron dejar huellas muy similares", apunta la investigadora Melinda Hale, coautora del trabajo, publicado en la revista 'Proceedings of National Academy of Science' (PNAS).
Desde siempre el 'lungfish' ha sido popular entre los paleontólogos por su peculiar historia evolutiva, al estar vinculado con animales que podían desarrollarse y salir del agua. Sin embargo, y pese a que había rumores entre los científicos de que era un pez que caminaba, nadie lo había comprobado en una investigación exhaustiva.

Experimento en el laboratorio

El 'lugnfish' del experimento estaba en el laboratorio de Michael Coates. A miembros de su equipo se les ocurrió diseñar un tanque especial en el que podían grabar todos los movimientos del pez. Descubrieron así que sus dos miembros le servían para avanzar hacia adelante una vez que levantaba el cuerpo sin apoyar las caderas. "Es algo que sólo se puede observar en un animal vivo, porque mirando los huesos fosilizados sería imposible adivinar que se movía de este modo2, asegura Heather King, otro de los autores.
En su caminar, el pez iba alternando el movimientos de sus dos miembros hacia adelante, en un movimiento similar al de los tetrápodos. El hecho de que bastaran dos miembros tan finos para trasladarse, apuntan que puede deberse a que la gravedad es menor debajo del agua. Además, al llenar sus pulmones de aires, el 'lungfish' aumenta su flotabilidad, lo que facilita el levantameinto del cuerpo.
"Si me enseña un esqueleto de esta criatura y me pregunta si podía caminar, le habría dicho que no", afirma en un comunicado Neil Shubin, otros de los investigadores implicados.
En todo caso, este descubrimiento sugiere que antes de que los tetrápodos primitivos, como el Tiktaalik, llegaran a tierra, ya hubo desarrollos previos en la transición del agua a la tierra. Los antepasados de estos peces pudieron desarrollar la propulsión con sus apéndices millones de años antes en los fondos de los lagos o los pantanos.